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El Día de Melissa
por Esery Mondesir
Melissa … Melissa… Melissa, levántate!
¿Sabes qué hora es? ¿Siempre necesitas el látigo
para despertarte? Estas son las palabras que la Sra. Paul
le gritaba a la niña, que estaba profundamente dormida
y, evidentemente, se había acostado muy tarde. La niña
se sacudió entre las alfombras, húmedas de orina.
Eran las cuatro de la mañana y un nuevo día
de violencia había comenzado para ella.
Melissa tiene 10 años, una edad en
la que otro niños todavía tienen tiempo para
contemplar y amar la vida. Sus padres no tenían los
recursos económicos como para mantenerla viviendo con
ellos en el interior del país y la enviaron a la capital,
varios años antes, a fin de servir como doméstica.
Un golpe devastador para una niña que todavía
necesita amorosos cuidados.
Los acontecimientos del día son una
larga y temible pesadilla para Melissa, quien tiene que hacer
los labores más difíciles de la casa. Y aunque
su nombre es el que se oye con más frecuencia, la razón
no es el afecto sino la necesidad de su trabajo. Melissa se
despierta con el canto de los gallos y las tareas domésticas
que hace durante el día son las de una persona de,
por lo menos, el doble de su edad. Pero todavía, cualquier
cosa que haga que de alguna manera refleje que todavía
es una niña, es castigada con látigo y humillación.
La violencia y el desprecio son su pan de cada día.
Por cierto, Melissa no es la única
víctima de la violencia física y psicológica
en esa casa.
El Sr. Y la Sra. Paul están acostumbrados
a resolver sus disputas familiares peleando y empleando la
violencia verbal. No es inusual que el esposo pierda la paciencia
y el autocontrol, y abofetee a su esposa una y otra vez.
Los niños son tratados de manera no
menos violenta. Muy a menudo el látigo se usa para
"educar" a los niños y enseñarles
una "actitud positiva".
Sería difícil para Melissa contar
el número de bofetadas que recibe en un día
cualquiera, sin mencionar los insultos humillantes que se
pronuncian contra ella. No recibe el mínimo cariño,
ni un beso en sus mejillas infantiles, ni jamás el
menor agradecimiento... Al final del día, el sol comienza
a hundirse en el poniente y el cielo rojizo anuncia la noche.
El sol está por ocultarse, pero para Melissa nunca
se ha levantado.
¿Qué esperanza hay para esta niñita,
cuyo corazón está marcado por la violencia y
lleno de odio? Al destruir su persona y su personalidad, su
ama la prepara para perpetuar la cultura de la violencia y
para continuar aceptándola.
La violencia debe cortarse en sus raíces
- en la familia y en la escuela - si deseamos construir, para
Melissa y para otros niños y niñas de su edad,
una sociedad justa que respete la persona humana en su cuerpo
y espíritu.
Preguntas:
- ¿ Cuáles son los derechos
que han sido violados?
- ¿ Cómo resolverías
la situación de Melissa?
- ¿ Cuales son los puntos de vista
de Melissa, Sr. y Sra. Paul, Los ninos de Sr. y Sra. Paul,
los padres de Melissa, y uno vecino?
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