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Habiendo escapado de su guardián
para evitar un matrimonio arreglado, ingresó, como aprendiz, a
una firma de abogados en Johanesburgo. Años de diaria exposición
a las inhumanidades del "Apartheid", política que, por ser negro,
le reducía a la posición de "no persona", encendió
en él el coraje por cambiar el mundo. Se empleó como modesto
abogado; su único futuro cierto sería el sacrificio y el
sufrimiento, con poca esperanza de éxito. Las condiciones clásicas
para una revolución exitosa estaban absolutamente ausentes. Los
prospectos de una guerra racista no solo eran realistas sino horrendas.
En estas circunstancias, Mandela optó
por una estrategia de no violencia. Se enroló en la Liga Juvenil
del Congreso Nacional Africano y se involucró en programas de resistencia
pasiva contra las leyes que forzaban a los negros a llevar salvoconductos
y a mantenerlos en posición de permanente servilismo.
Exasperado, el gobierno montó
un traidor juicio masivo contra sus principales oponentes, Mandela entre
ellos. Duró cinco años, hasta 1961 y terminó en la
absolución de 156 acusados. Pero para ese entonces el país
estaba convulsionado por la masacre de negros que protestaron pacíficamente
en marzo de 1960 y el gobierno intentaba aplastar cualquier oposición.
La mayoría de los movimientos de liberación, incluyendo
el ANC, fueron desvanecidos. Mandela se ganó la reputación
de Negro Pimpernel, y se movió por lo bajo, durante más
de un año. Fue arrestado y sentenciado a prisión en la Isla
Robben por cinco años. En el juicio declaró: "Durante mi
vida me he dedicado a luchar por el pueblo africano, he luchado contra
la dominación blanca, contra la dominación negra, he acariciado
el ideal de una democracia y libertad social en la cual todas las personas
vivan juntas en armonía y con iguales oportunidades. Este es un
ideal que espero realizar y para el que espero vivir. Y si es necesario,
por el que estoy preparado para morir".
Después de 27 años de
cárcel, el prisionero más famoso del mundo fue escoltado,
en el mayor secreto, a la oficina del presidente del Estado, para negociar
no solamente su propia libertad sino la transición de la nación
del "Apartheid" a la democracia. La paciencia, la sabiduría, la
cualidad visionaria de Mandela, le permitieron ser elegido presidente
de Sudáfrica en 1994, luego de haber recibido el premio Nobel.
Hoy ha dejado ese puesto a su más cercano seguidor, Thabo Mbeki.
(Textos de Newsweek. Trad. ALS)
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